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"¿Pero existen los vampiros en realidad?"

 
"Hay murciélagos que atacan a las personas para chuparles la sangre" afirma el treceañero Luis mientras mira al biólogo alemán Felix Matt esperando su aprobación. El suabo sonríe y explica de nuevo y con paciencia a los ocho niños que forman parte del proyecto de medio ambiente que estas historias son meras fábulas.

Los murciélagos cuentan con una mala imágen. Marcados por su fama de vampiros, de los que se espera que ataquen al ganado y ocasionalmente a las personas, estos pequeños mamíferos son perseguidos y eliminados.
En realidad se alimenta solo uno de cada 130 murciélagos de sangre. Vacas, cerdos, perros y pájaros forman parte de su dieta, pero de ninguna manera se precipitan como Drácula sobre sus desamparadas víctimas y les chupan la sangre. Aterrizan cerca de animales que duermen, se acercan con mucho cuidado y les muerden brevemente con sus afilados y pequeños dientes.
Este mamífero que pesa poco más de unos gramos chupa la sangre que sale de la herida de su presa.

Organizaciones como el "NCI" y "Fundación de Protección del animal" intentan en proyectos de formación dar a conocer a los escolares el papel de los diferentes tipos de animales y acabar de este modo con prejuicios innecesarios.
El acto de hoy sobre el tema murcielagos pertenece a la serie "Intercambio Ecuador-Alemania".Al mismo tiempo en Alemania tiene lugar un programa temático idéntico y estructurado.Los escolares de Alemania y Ecuador intercambian por internet sus nuevos conocimientos y comparan plantas, animales y paisajes.
Actualmente brilla la luna allí muy clara. Por las noches no oscurece totalmente, así que los murciélagos cazan especialmente cuidadosos entre los árboles.
Por estas fechas es casi imposible cazar vivo a uno de los pequeños mamíferos. Por este motivo, hoy por la tarde Félix enseña sólamente diapositivas de los distintos tipos de murciélagos.

Con ojos como platos los niños de entre doce y trece años observan las extrañas formas que tienen las cabezas de los distintos murciélagos naturales de Ecuador.
Alejandro está impresionado con la larga boca de uno de los murciélagos. "Seguro que debora animales grandes y por eso necesita una boca tan larga", cree el niño de diez años. "Este murciélago necesita esta boca porque tiene una lengua muy larga" -cuenta Félix enseñando una diapositiva con una flor en forma de cáliz-."El murciélago vuela suspendido como un colibrí delante de la flor y desenrolla su lengua para así poder llegar al néctar".
El biólogo se inclina frente a la pantalla en dirección a la flor e imita moviendo sus brazos la lengua del murciélago. "Quien quiera puede probar el néctar con la lengua".
Encima de la mesa hay un jarrón con varias flores grandes. Fernando es el primero que puede probar el néctar. Tras anunciar con orgullo a sus curiosos compañeros que el néctar sabe como agua de azúcar, todos los chiquillos se apelotonan alrededor del jarrón. Quien no puede probar el néctar con la lengua intenta atrapar un poco con los dedos.

A la práctica le sigue un poco de teoría. Almut cuelga diferentes dibujos con rótulos. Félix explica a los niños lo importantes que son los murciélagos para la polinización y la propagación de las plantas nativas.Sin el incansable esfuerzo de los pequeños e únicos mamíferos voladores muchos árboles no crecerían aquí.

"Pero sí que existen los animales que chupan sangre", Luis no acaba de creerse la versión del biólogo. "Más que antes, es cierto", explica Félix al mismo tiempo que todos parecen despertar al escuchar de nuevo la palabra sangre. "Pero esto es culpa nuestra. Antes de que Colón llegara hasta aquí los Inkas no tenían ninguna vaca. Por aquel entonces vivían aquí muy pocos murciélagos que se alimentaran de sangre. Hoy muchas familias tienen vacas en los pastos pastando y pasa como con nosotros los hombres. Donde hay mucho que comer, existen muchas bocas también".
La pequeña Marta bosteza y tranquiliza al enorme Luis: "Pero esto no importa, porque los murciélagos no quieren nuestra sangre". Los demás afirman asintiendo con la cabeza. Félix mira satisfecho al corro de niños, finalmente lo han entendido.

¿pueden los proyectos de repoblación forestal con ayuda de los árboles nativos detener la extinción de las distintas especies?
 

 
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