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Mindo - Nambillo
 
David contra Goliath (22.10.02)

 

Como la organización "Acción por la vida" lucha por la conservación de sus bosques protegidos, únicos en el mundo, y contra el consorcio petrolero OCP.
 
Marzo de 2002: la unidad especial del ejército ecuatoriano apareció por la noche.
Alrededor de 50 soldados vestidos con uniforme de camuflaje, muy bien armados y con las caras pintadas de negro -difíciles de diferenciar de su entorno- penetraron en la pequeña Mindo. El ejército arrebató a la pequeña y deseperada comunidad del pueblo dos camiones cargados con tuberías para el oleoducto de la OCP. La comunidad intentó por todos los medios canjear los dos camiones a cambio de la liberación de sus vecinos que permanecían arrestados.

El conflicto entre el consorcio petrolero y el pueblo de montaña empezó dos años antes. Por la noche llegaron obreros de la construcción con máquinas pesadas.
Talaron, dejando una ancha vereda en los alrededores de Mindo. Ninguno de los propietarios del terreno y tampoco ninguno de los 800 habitantes de Mindo había sido informado del propósito de la OCP de construir un oleducto que cruzase los bosques tropicales de Mindo-Nambillo.
Esta región, en gran parte de difícil acceso por sus picachos escarpados, forma parte de las cinco zonas protegidas más ricas en especies del mundo. Más de 2000 plantas y 350 especies de aves endémicas ,en parte, viven en esta zona.
Sus habitantes se organizaron en la asociación "Acción por la vida". En abierto diálogo con los "señores" de la construcción, se tenía que discutir la posibilidad de tomar una ruta alternativa. La OCP reaccionó con mucha reserva y la organización no tuvo acceso fácil a las informaciones. El ejército vigilaba las entradas para vehículos que accedían a la obra.

El 25 de marzo de 2002 se reunieron habitantes del pueblo y activistas extranjeros en un trozo de terreno afectado por la construcción del oleoducto para manifestarse pacíficamente en contra de este.
El terreno termina en uno de los picachos denominado Guarumos, donde las tuberías del oleoducto tenían que construirse. El ejército, pagado por el consorcio petrolero a lo largo de muchas regiones del trazado transecuatoriano, dispersó la reunión de manera violenta.
 
En total 17 personas fueron arrestadas y trasladadas a Quito. Los activistas procedentes de Estados Unidos, Colombia, Irlanda e Italia fueron expulsados del país y sus compañeros ecuatorianos permanecieron 10 días detenidos. Los habitantes del pueblo, desesperados, tomaron acto seguido dos camiones de la OCP e intentaron intercambiarlos por sus amigos, sin éxito, como más tarde se vería.
Sin embargo, como la fiscalía no pudo presentar pruebas suficientes para una detención, los activistas fueron dejados pronto en libertad. El consorcio de la OCP apeló immediatamente y denunció a los 5 componentes de la organización "Acción por la vida" por sabotaje y apoyo a grupos subversivos.

"Nosotros solo queríamos darnos a conocer, no hemos hecho nada a nadie". Edwin Villota ya no comprende este mundo. El acusado espera en Mindo su proceso. Natalia Arias, potavoz de la organización "Acción Ecológica" confirma la declaración de Erdwin: "la OCP echa en cara a los activistas haber aparecido armados en el terreno, haber levantado barricadas y cavado zanjas. Se trató,sin embargo, de una acción totalmente pacífica y no pasó nada de lo anteriormente mencionado."
De 8 a 12 años en prisión amenazaban a los activistas en caso de veredicto de culpabilidad. "Tenemos un abogado excelente y la acusación no posee ninguna prueba";Edwin Villota intentaba mostrarse optimista, sin embargo, en su rostro se reflejaba el miedo a un futuro incierto.

Para evitar la peligrosa construcción en el picacho, la organización decidió comprar las 800 hectáreas de amplio terreno. El oleoducto necesita alrededor de 8 metros de ancho trazado.
Por este motivo, la OCP tenía que aplanar solo dos metros de la estrecha cresta para poder montar la tubería. A causa de la disposición de la construcción también ha sido afectado el terreno limítrofe.
"No vamos a reconocer el derecho de paso de la OCP", César Fiallo, portavoz de "Acción por la vida" explica la estrategia.
"El trazado se apoya en ambos lados lados únicamente sobre sacos de arena y tablones de madera. La madera se pudre rápido, sobre todo en nuestro clima. Las fuertes tormentas han provocado ya pequeños desprendimientos de tierra cuando se estaba construyendo. Imagínese que el oleoducto,acabado, sufre daños allá arriba a causa de un desprendimiento. El petróleo que emanaría destruiría sin remedio la naturaleza a ambos lados de la montaña."

La OCP sigue aferrándose sin consideración a las condiciones de la propiedad en su propósito de construir el oleoducto.
Por este motivo,"Acción por la vida" ha contratado a un périto para que aclare oficialmente si la OCP trabaja eventualmente en el terreno de manera ilegal. Con ayuda de mediciones por satélite se probará si en el terreno se trabaja sin autorización.
"Nos ha llegado la noticia de que la inspección se desarrollará a nuestro favor", informa la bióloga alemana Heike Brieschke, que vive con su familia en una de las fincas en las afueras del pueblo. Tras un exámen judicial de la inspección se podría conseguir parar la obra.

Otro retraso que seguramente no gustará a "los señores" de la construcción, ya que hoy por hoy el proyecto se está demorando y probablemente no van a conseguir terminarlo hasta junio de 2003.
"Desde diciembre hasta abril no se puede volver a trabajar en el casi inaccesible trazado del oleoducto en Mindo, a causa de la incipiente época de lluvias", dice César Fiallo.

Hasta hoy el consorcio ha alojado a un contingente de 400 obreros en el pequeño pueblo de montaña. Con solo 800 habitantes, esto implica graves conflictos sociales. Mientras tanto los problemas se dan a diario. Aún no se sabe si la OCP trasladará a la zona a 500 obreros más, tal y como está previsto.
El mal pago (debajo de la tarifa salarial) y el peligroso trabajo en las montañas escarpadas han conducido ya a las primeras huelgas. Desde hace 10 días la construcción permanece paralizada.
"Los hombres ganan en una jornada de trabajo entre 4 y 6 dólares americanos. Además, el trabajo es extremadamente peligroso", cuenta Natalia Arias de la organización "Acción Ecológica", que también trabaja en el compromiso para la conservación de los bosques de la montaña. "20 Obreros han perdido ya la vida en el total del trazado".

Para, a pesar de las huelgas, poder terminar la fase de construcción antes del comienzo de la época fluvial, la OCP solicitó al gobierno el mes pasado el empleo de máquinas pesadas.
"Estos días nos hemos enterado de que la petición se ha llevado a cabo", cuenta Heike Brieschke que se muestra visiblemente desilusionada. "Para que las excavadoras puedan abrir paso hacia la zona de la construcción, se necesitan calles nuevas. Esto dañará el área protegida. Tenemos que intentar volvernos a mobilizar."

La resistencia de la población no obstante, ha desistido en los últimos meses de manera notable.
"Hasta hace pocos meses contábamos con casi 200 personas que se oponían a la construcción del oleoducto, hoy a penas contamos con 25. Quien se opone activamente a la OCP, recibe por lo pronto dinero. Esto seduce obviamentea muchas de las personas pobres de la región. Quien no se deja comprar, es amenazado por 'los señores' de la construcción", así se explica César Fiallo el rápido cese de sus activistas.

César Fiallo y otros miembros de la organización no se dejan comprar.
"Junto con un montón de dinero me ofrecieron un cargo de mucha responsabilidad en la dirección del oleoducto. No obstante, se trata de una cuestión de principios", dice el cabeza de la organización negándose a aceptar las ofertas del consorcio petrolero. Su "falta de comprensión" se traducirá en represalias diarias para el dueño de un hotel y su familia.
 
Sobre todo desde que el alcalde se ha cambiado de bando. "En Mindo tenemos problemas constantes con el agua. No podemos atender la demanda de agua para 400 nuevos trabajadores de un día para otro. Desde hace días me han cortado el agua aquí arriba", dice excitado Fiallo. El activista dirige junto con su mujer un pequeño hotel en el márgen del pueblo para gente interesada en la naturaleza.
"Mis depósitos de agua están vacíos, la cadena del váter no funciona.Y el alcalde tolera la situación". Al lado justo de la propiedad de Fiallo han alojado a un grupo de trabajadores. Los profundos rastros que dejan los coches en el lodo, recuerdan a los de las pesadas máquinas que aparcan aquí por las noches.

"Es algo parecido a la historia de David y Goliath", dice Fiallo mientras reflexiona, solo que nosotros, realmente, no podemos localizar al enemigo. "Está por todas partes".
La situación que podría hacer tambalear los propósitos de la OCP sería la inspección en la ladera de la montaña. Si la OCP destruyera el terreno para el trazado sin permiso, tras una prueba judicial, los obreros tendrían que cesar con su trabajo. A causa de la incipiente llegada de la época fluvial no se piensa en retomar el trabajo antes de mayo de 2003.
Nadie sabe sin embargo, si el peritaje hará caer al gigante del petróleo, en la lucha por la ladera de Guarumos.
 

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