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| Plan Colombia |
"Agentes químicos contra la cocaína"
"Mi hijo estaba rebosante de salud, antes de que llegaran los aviones de Colombia", relata la joven ecuatoriana entre lágrimas, en una conferencia de la organización Acción Ecológica. "De pronto se puso muy enfermo, tenía una fiebre muy alta y vomitaba continuamente".
La piel del bebé de un año se cubrió de pústulas rojas. En Lago Agrio, una ciudad productora de petróleo al noreste de Ecuador y a unos 30 kilómetros al sur de la frontera con Colombia, los médicos recetaron al bebé unos medicamentos cuyos nombres la madre ya no puede recordar y que no sirvieron de nada. Durante ocho días más, el bebé escupió sangre. Después, murió.
El Gobierno colombiano había decidido a finales del año pasado combatir desde el aire las plantaciones de coca del sur del país con la ayuda de Estados Unidos. Esta medida forma parte del Plan Colombia, mediante el cual el Gobierno del presidente Álvaro Uribe pretende hacerse dueño de la tensa situación política del país. Desde entonces, el Gobierno colombiano intenta acabar con el floreciente cultivo de la coca en la región sureña de Putumayo. Los aviones militares fumigan con su carga tóxica los territorios fronterizos con Ecuador a intervalos de tiempo irregulares.
"En agosto del año 2002, los aviones llegaban durante los días soleados siempre a primera hora de la mañana y desaparecían sobre las 15.00 horas en el horizonte", narran los habitantes de la zona. Después de que en septiembre no se realizara ninguna misión de fumigación aérea, el presidente Uribe ordenó un nuevo ataque con agentes químicos a principios de octubre.
Según las declaraciones de testigos presenciales, durante sus misiones, los aviones hacen incursiones en espacio aéreo ecuatoriano. "Los aviones pretenden evitar los disparos de los narcotraficantes. Por ello, giran sobre territorio ecuatoriano y penetran nuevamente en el espacio aéreo colombiano a varios kilómetros de la comarca fumigada", sospecha un campesino presente. Incluso cuando los aviones cierran las compuertas a tiempo antes de llegar a la frontera, el viento y la gran velocidad del avión impulsan la carga letal más allá de la frontera, sobre las plantaciones de la provincia ecuatoriana de Sucumbíos.
Los afectados informan al unísono sobre la pérdida de las cosechas. El maíz, los plátanos, la yuca y el café se pudren en los campos. Los frutos de las plantas, que antes de la cosecha aún están verdes, se secan en poco tiempo y adquieren un color amarillo de podredumbre. Además, muchas familias han perdido sus pollos, cerdos y vacas. "Mi vecino ya se ha mudado a la ciudad, porque el suelo y el agua de los ríos están contaminados. No sabemos de qué podemos vivir", dice un padre de familia procedente de la aldea fronteriza de La Punta.
La organización Acción Ecológica prestó su apoyo a la región mediante una revisión médica completa de los habitantes del área afectada. Así pudo constatarse una alta concentración de sustancias químicas en la sangre de los pacientes que se sometieron al chequeo. Por ello, la organización exige el abandono inmediato de las misiones de fumigación, ayuda médica para la región afectada e indemnizaciones por daños y perjuicios a los pequeños granjeros. Las autoridades sanitarias de la provincia de Sucumbíos también han informado de un fuerte aumento de las enfermedades dermatológicas, sobre todo entre los niños, pero, por el momento, no quiere confirmar que éstas estén en relación con las misiones aéreas. Sin embargo, en opinión de los afectados, no queda ya mucho tiempo para las ayudas estatales y el freno a las misiones de fumigación. Victor Mestanza perdió todos sus peces de cría (unos 800.000 ejemplares) en tres días. "Si el gobierno no nos ayuda pronto, toda la zona fronteriza quedará abandonada en pocos meses."
El Plan Colombia y sus consecuencias. Un articulo sobre las consecuencias del Plan Colombia ...
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